Del karate
al waterpolo.
Durante mi infancia practiqué karate durante seis años y obtuve el cinturón negro. Aprendí disciplina, buenos modales y respeto por los demás.
Después practiqué waterpolo durante ocho años y jugué en la selección de mi prefectura, Wakayama. Aprendí a competir, a comunicarme con el equipo bajo presión y a hacerme responsable de mí mismo.














